Quién reporta y qué se reporta
En México operan sociedades de información crediticia (SIC) reguladas por la Ley para Regular las Sociedades de Información Crediticia — las conocidas Buró de Crédito y Círculo de Crédito. Bancos, SOFOMES, tiendas departamentales, telefónicas y otros otorgantes reportan cada mes cómo pagas: saldo, límite, atrasos. No existe una “lista negra”: existe tu película de pagos, buena o mala.
Cuánto vive un atraso en tu historial
La regla general del art. 23 de la LRSIC: las SIC conservan los historiales al menos 72 meses, y deben eliminar la información de incumplimientos después de 72 meses de haberse incorporado el primer incumplimiento. Para adeudos pequeños hay plazos menores (en UDIS): los muy chicos —hasta 25 UDIS— rondan el año; hasta 500 UDIS, dos años; hasta 1,000 UDIS, cuatro. Dos excepciones que conviene saber: los créditos de monto muy alto y los casos con fraude no se benefician de la eliminación.
Traducción práctica: un tropiezo no te marca de por vida, pero tampoco desaparece “en tres meses” como prometen por ahí. Y ojo: eliminado del buró no significa que la deuda dejó de existir — la acción de cobro es un tema aparte, con sus propios plazos de prescripción.
Tu reporte gratis (y el score)
Tienes derecho a un Reporte de Crédito Especial sin costo cada 12 meses, pidiéndolo directamente a la SIC. Revísalo al menos una vez al año: errores de acreedores, cuentas que no reconoces y consultas no autorizadas se disputan por escrito ante la propia SIC, que está obligada a tramitar tu reclamación. El “score” es un resumen estadístico del historial: mejora con pagos puntuales, uso moderado del crédito disponible y antigüedad; empeora con atrasos y con tarjetas al tope.
Construir historial desde cero
- Empieza pequeño: una tarjeta departamental o garantizada, un plan de telefonía.
- Domicilia pagos: el historial premia la puntualidad aburrida, no los montos.
- Usa <50% de tu límite de forma sostenida; el sobregiro crónico castiga.
- No abras cinco productos en un mes: las consultas en ráfaga se leen como urgencia.
¿Y si mi buró está golpeado y necesito liquidez?
Aquí es donde el crédito con garantía real cambia el juego: el respaldo desplaza parte del análisis del historial hacia el activo. Un mal buró encarece o cierra el crédito quirografario; con garantía holgada, la conversación sigue abierta — así operamos en Tunton. Lo que no existe es magia: quien te ofrezca “borrar el buró” por un pago está vendiendo humo, y la CONDUSEF alerta periódicamente contra esos fraudes.